Audacia, creatividad y optimismo han dado lugar a este ‘concept car’: Referencia evidente en el mundo del ocio y del placer, en él prima un enfoque simplificado del automóvil para ir a lo indispensable sin renunciar al refinamiento. En su concepción recoge elementos de los mundos del automóvil, la moda y el deporte y supone un nuevo hito en la definición del vehículo del mañana. Su diseño desvela formas de deportivo desenfadado, con una línea de cintura alta, aletas abultadas, voladizos mínimos y llantas que recuerdan a una pelota de golf. En su interior resulta cómodo sentarse, ya que no existen puertas sino anchos recortes en la carrocería, y para acceder a los asientos traseros basta con saltar a bordo, asientos que, cuando se necesita espacio, se escamotean en el portamaletas liberando un espacio interior para albergar todo tipo de equipajes. Además, ofrece la posibilidad de bajar el parabrisas hasta su completa desaparición. Por otro lado, el Concept Citroën Lacoste es compacto y robusto además de ser descapotable. Tiene una longitud de 3,45 metros, una anchura de 1,80 metros y una altura de 1,52 metros con una distancia entre ejes de 2,30 metros.
Algunos de sus detalles estéticos hacen guiños al universo deportivo de la marca del cocodrilo. En varias zonas de la carrocería, sobre todo en el capó y el cuadro de mandos, se encuentran unos grafismos en relieve. De aspecto cuadrado, parecen haber sido sacados de una red de tenis. El Concept Citroën Lacoste no posee, propiamente hablando, un techo fijo; en su lugar, enarbola una estructura en forma de “T” que se fija en el parabrisas para prolongarse hasta el maletero. Verdadera espina dorsal, su funcionalidad es múltiple ya que, además de servir de ayuda para instalarse a bordo del coche, acoge una capota autoinflable que se despliega a lo largo de esta estructura para formar un techo no rígido. En la misma línea, la moldura del salpicadero se convierte en la pantalla de información del coche. Sirve de soporte para mostrar las informaciones de conducción, como la velocidad o también indicaciones de dirección. Los mensajes aparecen bajo la forma de pictogramas, con píxeles sobredimensionados.
Asociado al puesto de conducción, el volante con dos bandas asombra por su diseño depurado, su sencillez y su amplitud. Cuando hay que dejar espacio a los pasajeros delanteros para que se instalen a bordo, este volante puede desplazarse fuera de su eje normal y ubicarse pegado al salpicadero, en altura. Incluso los faros delanteros y los pilotos traseros se hacen discretos hasta volverse invisibles. Disimulados bajo la piel azul marino del vehículo no se hacen visibles hasta que entran en acción.
El Concept Citroën Lacoste opta por un motor de gasolina de tres cilindros, con las características técnicas adecuadas para mover a un vehículo de sus dimensiones y peso.
















